Proyecto destacado
Prospección arqueo-paleontológica en el proyecto de remodelación de la M-40. Tramo Nudo de Arcentales – Enlace Supersur (Madrid)
Infraestructuras y obra civil
Tipología de Proyecto:
Infraestructura viaria urbanaEmpresa Contratante:
INECO (promovido por el Ministerio de Fomento)
Problemática:
El proyecto de remodelación de la M-40 en el tramo comprendido entre el Nudo de Arcentales y el enlace Supersur implicaba la ampliación de la capacidad viaria, la ejecución de nuevas calzadas de servicio y la reorganización de enlaces a lo largo de aproximadamente 11 km en el arco sur de Madrid. La actuación se desarrollaba en un entorno fuertemente urbanizado, caracterizado por una intensa transformación del terreno asociada a infraestructuras previas, rellenos antrópicos y procesos continuos de urbanización.
A pesar de este grado de alteración, el ámbito presentaba una elevada sensibilidad arqueológica y paleontológica, al situarse en el entorno del valle del Manzanares, donde se concentra una importante densidad de yacimientos, especialmente de cronología paleolítica asociados a terrazas fluviales, así como enclaves de épocas posteriores documentados en la Carta Arqueológica en las inmediaciones del trazado.
La complejidad del contexto, tanto por la potencia de los rellenos antrópicos como por la heterogeneidad geológica del subsuelo, hacía necesario evaluar de forma detallada el potencial arqueológico del ámbito afectado y establecer medidas preventivas adecuadas antes del inicio de las obras.
Intervención arqueológica y resultados:
GEA ARQUEÓLOGOS llevó a cabo una prospección arqueo-paleontológica intensiva de cobertura total sobre la banda de afección del proyecto, combinando el análisis previo de la documentación disponible —cartografía, estudios geológicos, Carta Arqueológica y bibliografía especializada— con un reconocimiento sistemático del terreno adaptado a las distintas condiciones de visibilidad y uso del suelo.
El trabajo de campo permitió identificar un contexto dominado por rellenos antrópicos extensivos, derivados de movimientos de tierra y vertidos asociados a fases anteriores de urbanización y construcción de infraestructuras, que en gran medida enmascaraban o habían alterado los niveles naturales. En los sectores menos transformados se reconocieron depósitos aluviales vinculados al sistema fluvial del Manzanares y formaciones terciarias de naturaleza arcillosa, arenosa y yesífera, potencialmente favorables para la conservación de evidencias arqueológicas.
A pesar del elevado potencial teórico del área, no se documentaron yacimientos ni estructuras arqueológicas en posición primaria dentro del ámbito directamente afectado por el proyecto. La prospección permitió, no obstante, constatar la proximidad de numerosos enclaves arqueológicos y paleontológicos, así como definir las zonas de mayor sensibilidad, lo que hizo posible establecer medidas de seguimiento y protección durante la fase de obra.
La intervención garantizó la correcta valoración del riesgo arqueológico en un entorno especialmente complejo, permitiendo integrar la protección del patrimonio en la planificación del proyecto y asegurar su viabilidad sin afecciones significativas.