Proyecto destacado
Control arqueológico de movimientos de tierra en el Corredor Norte–Noroeste de Alta Velocidad. LAV Madrid–Galicia. Tramo Zamora–Lubián (Subtramo Pedralba de la Pradera–Túnel de Padornelo)
Infraestructuras y obra civil
Tipología de Proyecto:
Infraestructura ferroviaria de alta velocidadEmpresa Contratante:
UTE Pedralba–Túnel de Padornelo, promovido por ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias)
Problemática:
La construcción de la plataforma ferroviaria en el subtramo Pedralba de la Pradera–Túnel de Padornelo supuso intervenir en un sector especialmente exigente desde el punto de vista constructivo, en pleno ámbito montañoso de la comarca de Sanabria. Las condiciones topográficas, con pendientes acusadas y un relieve muy compartimentado, obligaban a ejecutar desmontes de gran entidad y a integrar infraestructuras complejas como túneles y viaductos.
A estas dificultades técnicas se sumaba la necesidad de gestionar el riesgo patrimonial en un territorio con evidencias de ocupación histórica y presencia de elementos catalogados, entre ellos antiguos caminos tradicionales como la vía de La Brea, lo que hacía imprescindible un seguimiento arqueológico riguroso durante todo el proceso constructivo.
Intervención arqueológica y resultados:
La actuación se centró en el control continuo de las remociones de terreno generadas por la obra, abarcando tanto la traza principal como las zonas vinculadas a la ejecución de estructuras, accesos y sistemas de drenaje. La intervención se fue ajustando de forma dinámica al avance de los trabajos, permitiendo una supervisión efectiva incluso en los sectores de más difícil acceso.
El control se apoyó en la observación directa de los frentes de excavación y en la lectura de los perfiles expuestos, lo que permitió reconocer la naturaleza de los depósitos afectados y detectar cualquier posible evidencia arqueológica. Este trabajo se complementó con un conocimiento previo del ámbito, basado en la revisión de fuentes documentales y del inventario arqueológico, que facilitó la identificación de puntos sensibles dentro del trazado.
A lo largo de las distintas fases de ejecución, desarrolladas de forma discontinua entre 2012 y 2019, no se registraron restos arqueológicos en posición primaria en las áreas afectadas por la obra. Las observaciones realizadas confirmaron un subsuelo dominado por formaciones geológicas naturales y sectores ya alterados por intervenciones previas, sin evidencias de ocupación arqueológica conservada.
El desarrollo de la intervención permitió acompañar la ejecución de la infraestructura sin incidencias patrimoniales, asegurando el cumplimiento de los requisitos administrativos en un contexto de elevada complejidad técnica.